20 años de la caída del muro
Como un bastión de hormigón y alambradas cortaba el Muro de Berlín la ciudad a lo largo de más de 43 kilómetros… dividiendo a Berlín y toda Alemania. Exactamente el mismo día, pero 20 años después de la caída del Muro, ocurrida el 9 de noviembre de 1989, el símbolo de casi tres décadas de división de Alemania volverá a ser derribado, pero esta vez simbólicamente.
“Fiesta de la Libertad”
Elecciones arregladas, una oleada de dimensiones desconocidas de viajes al extranjero y manifestaciones masivas llevaron en pocos meses de 1989 al derrumbe del aparato de poder de la República Democrática de Alemania (RDA). Tras la dimisión el 18 de octubre del jefe de Estado y del Partido Socialista Unificado de Alemania (SED), Erich Honecker, y la caída del muro, comenzó en noviembre de 1989 el rápido proceso de reunificación de los dos paises alemanes.
10 acontecimientos en vísperas de la caída del Muro
La cultura tecno de Berlín nació cuando cayó el Muro. Inmediatamente después del 9 de noviembre de 1989, la reunificación se consumó en sótanos abandonados. Allí se encontraron jóvenes de Occidente y del Este en un éxtasis de luces estroboscópicas y ritmos electrónicos. Veinte años más tarde, Berlín es la capital mundial de la cultura club.
Tecno en Alemania
Abierta al mundo
Nombre: Jamila Al-Yousef
Nacida: 9.11.1989
@home: Güstrow (Mecklemburgo-Pomerania Occidental)
Es una auténtica niña del cambio. Cuando Jamila nacía, la noche del 9 de noviembre de 1989 en un hospital de Berlín Este, caía el Muro de Berlín y miles de ciudadanos de la RDA acudían a los puestos fronterizos en la parte occidental de la ciudad. “Para mí, el 9 de noviembre es sin duda un día especial y no sólo porque sea mi cumpleaños”, dice Jamila. Creció en la pequeña ciudad de Güstrow en Mecklemburgo-Pomerania Occidental. La joven de 19 años no distingue entre Este y Oeste y explica con la mayor naturalidad: “He crecido en una Alemania”. Su madre y su padre, un palestino que llegó a la RDA en los años ochenta, le han hablado de la RDA. “La Stasi espió a mi abuelo”. La idea de que las personas no pudieran viajar libremente en la RDA le parece opresiva. Jamila es abierta y siente curiosidad por conocer otros países y culturas. Ha viajado por Europa en tren, hizo un curso de verano en la Universidad de Ammán, Jordania, donde vive una parte de su familia, su último viaje fue a Latinoamérica y ahora quiere solicitar una plaza para estudiar “Development Studies” en Londres. “Me gustaría trabajar en proyectos de cooperación para el desarrollo”, afirma la joven, que se interesa especialmente por las difíciles relaciones entre Israel y Palestina. Su sueño es reunir a jóvenes de ambos países mediante la música, una de las pasiones de Jamila, en el marco de un proyecto de paz en Oriente Próximo.