La barrera del cinco por ciento

El sistema político alemán está orientado hacia la estabilidad. Para impedir un fraccionamiento de las fuerzas políticas, a la hora de repartir escaños en los parlamentos sólo se tiene en cuenta a un partido que haya logrado a nivel nacional un mínimo del cinco por ciento del segundo voto o bien si ganó en forma directa un mínimo de tres circunscripciones electorales.

Esta cláusula fue introducida en 1953. El trasfondo histórico son experiencias negativas durante la República de Weimar, cuando un amplio espectro de diputados de los partidos más variados dificultó enormemente la formación de mayorías e incluso de un gobierno.

En las primeras elecciones tras la reunificación de Alemania en 1990 se hizo una excepción a la barrera del cinco por ciento: para darle una oportunidad a los partidos más pequeños de Alemania del Este, se les exigía lograr el mínimo de cinco por ciento de los votos, pero sólo en esa región.

La cláusula limitativa no excluye la formación de nuevos partidos. En 1983, Los Verdes lograron entrar por primera vez en el Bundestag (Cámara Baja). El Partido del Socialismo Democrático (PDS) lo logró en 1998, con el 5,1 por ciento de los segundos votos. En 1994 el PDS incluso se benefició de la denominada cláusula básica de mandatos: había logrado el mandato directo en cuatro distritos electorales de Berlín Este, con lo que se tuvo en cuenta el recuento del segundo voto pese a que a nivel nacional sólo había logrado el 4,4 por ciento de los sufragios. Otros 26 diputados del PDS entraron por las listas regionales al Bundestag.