Corona de Adviento

En muchos lugares del orbe entero se ha encendido ya la segunda vela de la Corona de Adviento. Pero, ¿sabes que la corona de Adviento tiene sus orígenes en Alemania en el año 1839?

Johann Hinrich Wichern nació en la ciudad de Hamburgo en 1808, fue un teólogo evangélico que se dedicó al cuidado y educación de niños abandonados o que vivían en extrema pobreza. Como pasa en la infancia, cuando se acercaba la Navidad la espera se hacía eterna.  Para acortarla, Johann Hinrich Wichern creó la corona de Adviento.

Con una vieja llanta como base, la cubrió con madera y con 19 pequeñas velas de color rojo y cuatro grandes velas blancas. Cada día que pasaba prendía una chica y cada domingo de Adviento encendía 

Adventskranz Ampliar imagen (© colourbox.de)

una blanca. La espera resultó más interesante y sentó las bases de lo que hoy en día conocemos como corona de Adviento.
Los primeros datos de la corona cubierta con hojas de pino o abeto se remontan a 1860. Para principios del siglo XX, esta tradición ya se seguía en casi todos los hogares alemanes. En otras zonas del sur de Alemania se adoptó la costumbre a partir de 1930. Sin embargo, actualmente esta tradición navideña de Alemania se sigue en prácticamente todos los rincones del planeta.

Los católicos usaron tres velas moradas y una rosa. La rosa se prende el tercer domingo de Adviento que es el domingo de Adviento (Gaudete). Las velas moradas simbolizan la penitencia y preparación y la rosa simboliza la alegría por el nacimiento de Jesús.

Los luteranos adornan la corona con cuatro velas violetas. Los suecos encienden la vela de color blanco el primer domingo de Adviento y los siguientes tres domingos prenden velas moradas.

Lo importante es que, independientemente del carácter religioso, es un símbolo de luz, vida y eternidad que ilumina los hogares en esta temporada invernal. El color verde las hojas de pino simbolizan la vida, las velas la luz y el círculo la eternidad.

La mayoría de las familias en Alemania coloca la corona al centro de la mesa y, el domingo por la tarde, cuando comienza a oscurecer, el padre, la madre o alguno de los hermanos mayores lee una historia o un poema.

Fuente CAI